viernes, 26 de febrero de 2010

Infelicidad...

Ser un infeliz es bastante triste. Vivir siempre pendiente de lo que no tienes, sin estar satisfecho con aquello que si tienes... Es algo agotador, a parte de desagradecido. Uno se cansa. Se cansa de mirar, admirar, y nunca reflexivamente. Claro.... Si yo no me valoro, ¿quién lo hará..?
Después de más de un mes blogeando, tengo la primera respuesta a mis preguntas, tengo la primera reflexión productiva. Hoy, precisamente hoy. Hoy que supe que se acabó. Que mi vida a partir de hoy, de algún modo, cogerá un nuevo rumbo. Que se ha ido el único motivo que me hizo crecerme un día, que me hizo tener autoestima, creer que soy tanto, ó más que el resto del mundo. Hoy tengo la respuesta: Empieza por valorarte, quererte y entenderte. Luego vienen los resultados. Y la realización como uno mismo. Ahí está. No llores por lo que perdiste, alégrate porque estás vivo, porque sientes, sientes pena hoy. Pero mañana esa pena puede ser alegría, porque la vida es continuo cambio, constante evolución. Esa es la vida, en toda su esencia, tan perfeca como tu quieras. Esa es la respuesta. Misión cumplida.

"Piensa, habrá que hacer algo"

1 comentario:

  1. El estar satisfecho depende de ti, no de los hechos. Estás satisfecho de ellos, pero tú los seleccionas, te obsesionas, los veneras. Espero que no sea grave eso que se ha ido... Al final lo único que queda es uno mismo... "tú y tu conciencia seréis los únicos que te acompañen en la vida"

    Y bueno, no sé si lo sabes, pero esto es necesario. Vivir en el Paraíso sería una tortura; no valoraríamos lo bueno sin saber por qué lo es, no lo malo. Suerte.

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